Estrés, lesiones deportivas y recuperación


Ya habréis escuchado que los factores psicológicos juegan un papel muy importante en el deporte y las lesiones, tanto en su prevención, ocurrencia y rehabilitación.

Claro que para que se produzca una lesión entran en juego muchos elementos, a parte de los físicos y propios de la actividad, algunos rasgos de personalidad, creencias y niveles elevados de estrés hacen que unas personas se lesionen con más frecuencia que otras. De hecho, en diversos estudios se ha relacionado el estrés con las lesiones deportivas (Liberal y García, 2011; Olmedilla, Ortega, Abenza y Boladeras, 2011; Abenza, Olmedilla, Ortega, Ato y García-Mas, 2010; Torres, 2010).

El estrés desencadena una serie de respuestas fisiológicas, conductuales y psicológicas: Muscularmente nos sobreactivamos, dificultando la flexibilidad y coordinación, se deteriora el sistema inmunológico y se altera la percepción del dolor. Se minusvaloran básicos como el calentamiento previo, la alimentación y el sueño, aparecen movimientos incontrolados, exceso de entrenamiento y mala preparación física. Por otro lado, también baja la concentración, afectando a la toma de decisiones, llevando a mayores descuidos y minimizando riesgos.

Por ello es importante conocernos y cuidarnos, saber cuando nos estamos pasando de vueltas y poner medios para solucionarlo.

Ya conocemos todo esto, pero ya me he lesionado, ¿ahora qué? Será de vital importancia una buena rehabilitación, por supuesto física, pero también psicológica para poder mejorar el proceso de recuperación, mejorar el autocontrol y adherencia al tratamiento, así como mejorar la calidad de vida en general, ya que no todo es deporte, pero una lesión deportiva puede afectar a muchas otras esferas sociales, personales y laborales.

Actualmente cada vez se da mayor importancia a la rehabilitación de las lesiones deportivas y en este proceso son básicas la comprensión y acompañamiento de la persona lesionada, tener información sobre la lesión y su recuperación, así como la enseñanza de habilidades psicológicas para mejorar el afrontamiento. Entre estas hay que destacar el establecimiento de objetivos, las técnicas de relajación y visualización, y el autohabla positiva. Todo esto nos ayudará a mantener la motivación, poniéndonos metas cercanas y progresando hacia otras más ambiciosas, aumentar el autoconocimiento y autocontrol, aprender a controlar pequeños detalles que hagan nuestra actividad y movimientos más precisos, trabajar la conciencia sobre algunos músculos y procesos fisiológicos, así como favorecer un pensamiento más optimista. Somos lo que pensamos.

Las lesiones suelen vivirse como fracasos o pérdidas, es por ello que el proceso de rehabilitación debe afrontarse como un reto, una oportunidad para el crecimiento y el desarrollo personal, dirigiéndonos hacia nuevas metas, reorganizando el tiempo y evitando boicotearnos a nosotros mismos con pensamientos de negación, resignación o tirando la toalla. La rehabilitación implica dedicar tiempo, esfuerzo, dinero, dolor y frustración, pero también alegría y satisfacción con cada progreso.

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