¿Lesionados? 6 áreas a trabajar desde la psicología


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Del mismo modo que el estrés puede aumentar la vulnerabilidad a las lesiones, lesionarse es un hecho estresante.  Estar lesionados implica dolor, tener que reducir nuestros entrenamientos o actividad diaria, tener que olvidarnos de una competición o reformularnos la temporada, etc.

La incertidumbre, la sensación de falta de control, las recaídas o cronificación, provocan reacciones emocionales negativas que además de afectarnos a nosotros, también afectan a nuestro alrededor. Varios motivos que suponen un cambio más allá de lo puramente deportivo, por lo que será necesario abordar el problema desde una perspectiva global y reductora de ansiedad.

La tarea del psicólogo se centrará en que el deportista pueda manejar sus emociones, haga una recuperación adecuada, consiga reestructurar su calendario, recupere su condición física y llegue a reincorporarse a su actividad en las mejores condiciones posibles.

Los objetivos de la intervención variarán en función de la fase en la que se encuentre la lesión. A grosso modo, si el inicio lo contemplamos en un momento de parón, deberemos trabajar sobre:

1. La respuesta emocional.  Aceptar, conocer el alcance y tomar conciencia.

2. Motivación y autoconfianza. Plantear la rehabilitación como un nuevo reto y buscar áreas de control, por ejemplo creando planes de trabajo y objetivos de recuperación, ampliando el conocimiento y teniendo una perspectiva global de la situación.

3. Optimizar el tiempo inactividad. Adaptarse a las nuevas circunstancias y desarrollar planes alternativos.

4. Favorecer el tratamiento, por ejemplo mediante técnicas de visualización para la microactivación de la zona imaginada. Trabajar la tolerancia y control del dolor, así como saber relajarnos.

5. Mejorar habilidades comunicativas. Sí, muy necesario para poder comunicarnos eficazmente con los fisios y saber describir y expresar lo que sentimos.

6. Actitud positiva! Tener un autodiálogo positivo y saber darnos auto-instrucciones que nos ayuden a recordarnos dónde dirigir la atención o aliviar situaciones estresantes

 

En fases más avanzadas, seguirá siendo importante el trabajo de la motivación y autoconfianza, seguir estableciendo objetivos de recuperación y proponer progresivamente nuevos objetivos relacionados con el triatlón así como readaptarse progresivamente al nuevo ritmo y cambio de actividad. En estas fases cobrará un papel fundamental, anticipar posibles problemas y soluciones, trabajar la frustración y el miedo a la recaída.

Tener una mejor o peor recuperación depende de nosotros, por lo que es fundamental aceptar lo que sucede y buscar soluciones. De hecho, según los datos de Wiese et al. (1991) las siguientes características predisponen a una mejor o peor rehabilitación:

Mejor

Peor

Alta motivación interna

Determinación y dureza mental

Buena disposición a escuchar al fisio

 Apoyo social

Alta autoestima

 Alta habilidad física

Actitud positiva

Equilibrio emocional

Actitud negativa

  Baja adherencia a la rehabilitación

Ignorar instrucciones del fisio

 Falta de motivación

 Enfado, miedo, depresión

Bajo apoyo social

Baja autoconfianza

Falta de objetivos bien definidos

 

¿Cómo decides llevarlo?

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