Guía para la ansiedad


¡No te pierdas nada!
Si quieres estar al día de todo lo que te cuento, SUSCRÍBETE GRATIS

Recibirás un resumen de las últimas publicaciones y novedades sobre charlas, talleres e información de interés.

Conoce las ventajas para [email protected]

100% libre de SPAM

Esta guía para la ansiedad es un complemento a la publicada anteriormente para cuidar nuestra salud emocional.

Ahora es posible que aparezcan o veas acentuados síntomas de ansiedad como irritabilidad, cambios de humor y ganas de llorar, pensamientos que se repiten, dificultad para concentrarte, insomnio, inquietud física, sensación de dificultad para respirar o bloqueo en el pecho, cambios de apetito y problemas intestinales, y si son mantenidos en el tiempo, trastornos menstruales y hormonales, como piel más irritada o granitos, por ejemplo.

Todo esto es normal, ya que tanto la situación de limitación en nuestros movimientos (quizás sobre todo a nivel afectivo y de ocio), con el consecuente cambio de rutinas y hábitos, así como la incertidumbre y el temor sobre la enfermedad, nos generan estrés. Estrés que nos afecta física y emocionalmente.

Debemos tener en cuenta que cada persona reacciona de manera diferente a las situaciones estresantes, por lo tanto, no te compares, detecta lo que te sucede a ti, examina tus necesidades, herramientas y recursos disponibles y busca soluciones. En este post te damos algunos consejos para prevenir y frenar la ansiedad.

PRESENTE

  1. Evita la sobreinformación. Analizar una y otra vez la situación no la va a cambiar y solo incrementará tu nivel de ansiedad o estrés.
  2. Si quieres informarte, hazlo sólo en un momento del día y con un tiempo limitado. Utiliza una fuente fiable, es decir, aquellas que vengan de organismos oficiales y/o de voces expertas. De hecho, tener información verídica de los síntomas y datos estadísticos sobre gravedad real del virus puede ayudar a tranquilizarte. Aunque insistimos, es mejor no estar en sobreinformación y centrarnos en nuestro día a día.
  3. Céntrate en el momento presente. Focalízate en aquello que sí puedes hacer y depende de ti.
  4. Contextualiza. Este es un momento más dentro de toda tu vida.
  5. Invierte tiempo en reforzar tu identidad personal. Deja espacio a todos tus roles (mamá o papá, [email protected], artista, deportista, devora-libros,…). Analiza qué actividades te motivan y aprovecha para hacer aquellas cosas que no hacías por falta de tiempo.
  6. Únete a algún reto o iniciativa solidaria, además de aportar al otro puede reforzar tu sentimiento de utilidad y dar otro sentido al propósito de la cuarentena.

AFECTIVIDAD Y EMOCIONES

  • Apóyate en tu familia y amigos. No te aísles. Mantén el contacto con aquellos que te vinculan a tus distintos ámbitos y usa el humor. Ríete con los tuyos, observa programas que te hagan reír, juega…
  • Permítete sentir. Tratar de controlar lo que sientes te generará mayor malestar. Reconoce y observa aquellas emociones y pensamientos que suceden.
  • Exprésate y contextualiza tu emoción para fomentar la comprensión y evitar la alarma de quien tienes al lado.
  • Habilita un momento y espacio de recogimiento personal al que puedas acudir siempre que necesites.
  • Si ya conoces, recupera herramientas para frenar un ataque de ansiedad en caso de emergencia, como la respiración asistida con bolsa. Uso de técnicas de relajación como tensar y destensar manos. Centrarnos en un mantra. Autodiálogo positivo (“Está bien, esto pasará, es normal, haces lo que puedes, buen trabajo, sigue así …”) y/o autoinstrucciones (“stop, céntrate en otra actividad, respira, destensa …”).
  • Pide ayuda si lo necesitas. Aunque estamos en casa, los psicólogos seguimos a tu lado desde el trabajo online.

AUTOCUIDADO

  1. Muévete, practica actividad física. Hay muchas opciones actualmente en Apps específicas, Youtube y streamings en Instagram. Actividades de baile, de fuerza, de estiramientos…
  2. Dedica también un espacio a actividades relajantes, sobre todo a última hora del día. Respirar profundamente, llenando el aire hacia el abdomen y soltándolo poco a poco. Imaginarte en un espacio agradable. Estirar tu cuerpo y musculatura. Atender a un sonido o imagen relajante.
  3. Mantener rutinas. Intenta que tus horarios sean similares cada día, dándole un orden. Atiende si es posible a los ritmos luz-oscuridad, ya que todo esto ayudará a regular tu sistema nervioso.
  4. Vístete y cámbiate de ropa.
  5. Nutrición saludable. Evita consumir productos altamente inflamatorios para tu cuerpo y proporciona un buen aporte de nutrientes como el Omega 3, Vitamina D y sales minerales (Magnesio, Zinc, Yodo..), entre otros.  Preferiblemente a través del sol y una dieta variada en alimentos y colores. Come durante las horas de luz y espacia las comidas para poder sincronizarte con tus ritmos fisiológicos.
  6. Cuida tu descanso. Utiliza la cama exclusivamente para dormir, mientras que otras actividades como ver la tele, el móvil o leer, es mejor hacerlas en otra estancia. Desconecta pantallas al menos 40’ antes de irte a dormir. Y finalmente, invierte tiempo antes de dormir en hacer algo que te guste y relaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.