¿Qué es el estrés?


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Estrés

¿A qué me refiero por estrés? Pues me refiero a la respuesta adaptativa que provoca nuestro cuerpo ante situaciones adversas (huir, «congelarse», recogerse, luchar).

Esta reacción de alarma se activaba cuando teníamos hambre y sed, cuando nos encontrábamos ante un peligro, un adversario, ante dolor, virus o infecciones, para ponernos en un estado de alerta y protegernos.  

¿Qué provoca esta reacción?

Este estrés lo puede provocar una emoción no expresada, falta de habilidades sociales que nos impiden tener una buena comunicación con nuestro entorno e incluso nos provocan grandes cargas emocionales, tensiones laborales, la presión de agradar o ser la/el mejor, la continua y falsa sensación de hambre y sed provocada por los ritmos desordenados y el consumo de refinados y procesados, etc.  

Ante una alarma, ya sea este falso hambre o estrés laboral, el cuerpo reacciona tal y como estamos adaptados para hacer frente a un peligro. El cerebro no distingue si la alarma es porque hay fuego, nos hemos enfadado con nuestra pareja o nuestra microbiota es un desastre. 

Estas respuestas que aportaban ventajas a la supervivencia, ahora en un contexto en el que no es una alarma puntual, sino que se mantiene en el tiempo, acaban generando desadaptación.

“No es el más fuerte ni el más inteligente el que sobrevive, sino aquel que más se adapta a los cambios.”

Y si se mantiene…

Conservar energía se traducirá en obesidad o desajustes hormonales. Conservar líquido en retención de líquidos e hipertensión o trastornos circulatorios, suprimir la inmunidad a la larga supondrá reacciones inmunes (alergia, hiperpermeabilidad, patologías inflamatorias… Un aumento de alarma constante será ansiedad, insomnio, irritabilidad, afectación de la atención y memoria, propiciando que estemos poco centrados en la tarea, olvidando básicos como el calentamiento, la alimentación y el sueño.  El recogimiento social podrá derivar en depresión y el aumento en la sensibilidad de los tejidos significará fatiga, dolor y lesiones.

Mi intención no es dramatizar ni ser catastrófica, sino todo lo contrario. Mi intención es tratar de buscar soluciones a todas aquellas cosas que en el día a día se acumulan y acaban generando este estrés constante.

Toma nota:

  • Reduce la ansiedad y gestiona emociones:  ponte en marcha para mejorar las habilidades sociales, la gestión del tiempo, tu autoconcepto y autoestima, seguridad, miedos, creencias, traumas, etc. Como no, decir que un profesional de la psicología puede ser clave para ayudar a adquirir estas habilidades que te permitan eliminar cargas emocionales y tomar decisiones que te acabarán facilitando la vida.
  • Evita consumir productos altamente inflamatorios para nuestro cuerpo o que generan circuitos adictivos de falta hambre: ultraprocesados, azúcar, alcohol, cereales (sobretodo los que vienen de harinas refinadas), legumbres y lácteos. 
  • Aporta nutrientes como el Omega 3, Vitamina D y sales minerales (Magnesio, Zinc, Yodo..)  Si puede ser mejor a través de la dieta.
  • Respeta ritmos vitales: por ejemplo las horas de luz y el dar espacio entre comidas. Y sobretodo… DUERME!
  • Haz ctividad física regular: La contracción muscular activa proteínas que regulan nuestro metabolismo y aumenta la tolerancia al estrés 

Quizás no resulte tan complicado, ¿no?

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